Desde ayer rige en el país la suspensión por 30 días de la exportación de carne bovina, la que durará hasta el 19 de junio próximo con excepción de aquella que forma parte de cuotas con ventajas arancelarias, como la cuota Hilton europea. Por su lado, los productores a través de sus representaciones gremiales empresarias, dispusieron un paro ganadero por 9 días hasta el viernes de la semana próxima.

En tanto, la principal preocupación de los consumidores fue disipada ayer por la dirigencia rural y la gerencia de uno de los frigorificos locales. No habrá desabastecimiento de los cortes de carne vacuna en la provincia ni en el resto de la Argentina.

El presidente de la Sociedad Rural de Tucumán, Sebastián Murga, aseguró que en el país no faltará carne porque los principales proveedores “convinieron con la Mesa de Enlace afrontar el problema con absoluta responsabilidad” y con anticipación -entre el miércoles y ayer hubo un intenso tráfico de camiones transportando ganado en pie- dispusieron un alto stock de reses para llegar sin mayores problemas hasta el noveno día de paro.

Por su lado, Hugo Benejam, gerente del Frigorífico Firenza, coincidió en que existe un stock de carne que refuerza la posibilidad de mantener hasta el viernes abastecido el mercado interno tucumano y que, si hubiera algún mínimo faltante, sería de cortes de asado por la demanda tradicional por la fecha patria.

Apuntó que en el resto del país ocurre lo mismo, y que si hay escasez de carne, no todos los pequeños ganaderos pueden sostener un paro después de las dificultades económicas por la pandemia, de manera que ellos podrían abastecer esa demanda.

Respecto del conflicto entre el campo y el Gobierno nacional, criticó la manera de tratar de solucionar los precios de la carne y la inflación, generando otra confrontación “como en la 125”. “Confío en que la solución llegará pronto, porque los escenarios son distintos, incluso las dificultades económicas”. 

En este sentido, consultado sobre la posibilidad de que el Gobierno intervenga el Mercado de Liniers, que es el formador de precios, Benejam explicó que sería inconducente la idea oficial de tratar de manejar esa plaza concentradora. “De acuerdo con lo que hablé con otros frigoríficos y proveedores de feedlot, no habría una intención estatal de hacerse cargo de Liniers, sino de intervenir para sacar de allí a los remates de hacienda para exportación. Consideran que esta situación ‘arrastra’ a los precios de los remates de vacunos que van a faena para abastecer el mercado doméstico”, concluyó.

Duración y precios

El Ministerio de Agricultura aclaró que la suspensión de las exportaciones “podrá darse por concluida una vez que se verifique el normal abastecimiento” del producto y “a precios razonables y conforme los acuerdos alcanzados, de los productos indicados”.

Para aplicar la polémica medida, Agricultura destacó que el mercado exportador impulsó a “aceptar sin más, la fijación de valores del mercado internacional para alimentos locales que constituyen productos básicos de la mesa de los argentinos”.

Según el relevamiento que hace mes a mes el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna, durante abril pasado el promedio del precio del kilogramo de carne fue de $ 630,03. Ese valor es 3,4% más alto que en marzo y 65,3% más que en abril de 2020.

El Gobierno asegura que existe una distorsión de precios que supera los índices generales de inflación en materia de alimentos y que impide el normal abastecimiento a los consumidores del mercado interno. Precisan que la situación se desarrolla en un contexto de “alarmantes índices de pobreza e indigencia”, y por eso la consecuencia “y oportuna”, es “suspender la emisión y aprobación de las exportaciones”.

Posición del Gobierno: elevar la oferta para bajar los valores

El Gobierno Nacional dispuso la suspensión de las exportaciones de carne vacuna para fomentar la oferta en el mercado doméstico y, por ende, producir la baja de los precios. Si bien la medida durará 30 días, está abierta la posibilidad de dejarla sin efecto en cuanto se normalice el abastecimiento y los precios “sean razonables”. En este sentido, el PEN condiciona sus objetivos, como “resguardar la buena fe comercial para evitar prácticas que pudieren inducir a error a los consumidores”, además de “afirmar la defensa de las instituciones políticas del Estado” y garantizar “la salud pública y la política alimentaria”. Los precios de la carne vacuna tuvieron subas significativas, del (+5,4%) en abril de 2021 con respecto a marzo, en los puntos de venta que atienden en barrios de nivel socioeconómico alto.

Posición de los ruralistas: “el campo no es formador de precios”

“La acción o reacción del Gobierno para tratar de frenar los precios de la carne y la inflación me parece absurda, sin lógica, y con un antecedente muy malo y es lo que ocurrió en 2006, cuando también se limitaron las exportaciones y el resultado fue pésimo: se cayeron cabezas de ganado, el precio de la carne no sólo no bajó sino que aumentó, y se perdieron unos 12.000 puestos de trabajo”, Así se refirió el presidente de la SRT, Sebastián Murga, sobre la suspensión de las exportaciones de carnes. “El campo no es formador de precios. El productor recibe en campo $ 200 o $ 215 por kg de carne y cuando la gente va al súper o la carnicería le cuesta entre $ 600 o $ 800. La suba del precio es por la inflación desmedida que hay, producto del alto déficit estatal y del gasto político innecesario y hasta absurdo”.